2/09/2008

Un cuatro de Febrero

04 de Febrero del 2008, Venezuela un país que supuesto a estar en condiciones de un verdadero despegue al desarrollo, con justicia social, de oportunidades para todos. La realidad nos indica todo lo contrario, se vive con escasez de alimentos, con escasez de seguridad, con escasez de medicinas, con escasez de salud, con una industria, un aparato industrial en desuso y practicante ahorcado por las ineficiencias del gobierno. Pero además, la triste realidad de la persecución y el exilio de venezolanos, por pensar diferente.

Este Febrero del 2008 además de los 16 años del fracasado intento de golpe de estado, también son 9 años del régimen de Chavez. Aquellas promesas electorales que muchos venezolanos pensaron serian hechas realidad, aquellas esperanzas, aquellas expectativas de mejora, hoy sin duda podemos decir fueron una mentira.

Aprovechando estos días de descanso, estoy seguro que cada uno de nosotros vivió con mucha intensidad lo sucedido ese 04/08/1992. Es importante, esta reflexión y compartirla, pues hoy se pretende reescribir la historia, asumiendo esa actitud de que los ganadores son los que escriben la historia. Hoy muchos de los supuestos pensadores del Chavismo, realizan análisis para justificar, en un mar de contradicciones las acciones que se tomaron en el intento de golpe de estado, desde la democracia representativa hasta el pacto de Punto Fijo, pasando por la teoría marxista que el fin justifica los medios.

Hoy recibo con asombro recibo noticias como un grupo de empleados de la PDVSA, la dedicada a las actividades de Gas en Occidente, ineficiente y corrupta que bautizaron “roja, rojita”, en vez de generar, riqueza, cuidar, mantener las instalaciones, y buscar la excelencia en el negocio petrolero. Por el contrario hoy se dedican como reservistas a recibir adiestramiento para la guerra, el uso de armas. El contraste es evidente, pues recuerdo como el 04/08/1992, esa mañana muy temprano como todos los días, en el trabajo. Recibimos noticias en las oficinas de Corpoven de Los Ruices, comentábamos los pocos que pudimos llegar, como el miedo y el temor de perder la democracia era una realidad. La mayoría de los empleados llamando, pues tenían serias limitaciones para poder movilizase. Desde las áreas operacionales, todos aplicaban las normas y procedimientos para resguardar las instalaciones y aquellos trabajadores que cumplían sus guardias se quedaron para poder continuar con una operación controlada. Una demostración de mística, principios y valores.
Para aquellos que estuvimos en Caracas, la autopista de Francisco Fajardo, desde el distribuidor Altamira hasta Los Ruices, era una desolación, pues había muchos carros abandonados, en especial en la zona del aeropuerto de La Carlota. Tiros y movilizaciones militares. Los comentarios de lo ocurrido en La Casona, en donde la familia del Presidente y los vecinos, pasaron momentos críticos, de angustia. En las zonas populares, no hubo alegría, sino mas bien, tristeza, susto y angustia, pues muchos de sus hijos murieron sin saber cual fue la razón de lucha a la cual se les llevo, el engaño fue el mecanismo utilizado. Ese propio día, comentábamos como la teoría de una conspiración en contra del gobierno de Pérez se había gestado, y que el fracaso de Chavez, llevo a todos sus demás compañeros al fracaso de esa operación militar, con daños incalculables al país.
Hoy a 16 años quienes nunca imaginamos vivir el asalto al poder, no nos podemos permitir olvidar. Solo los ciudadanos, somos los llamados y capaces de retomar el camino de la Venezuela que nos merecemos todos.

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